Los japoneses consideran que el mundo es tal y como la imaginaci?n lo crea. No se distingue de uno mismo, de los sue?os y la locura. El universo est? en constante cambio, en continuo proceso de creaci?n y destrucci?n, de vida y muerte. Nada es est?tico, nada permanece y as? como las nubes cambian de forma y las estrellas el firmamento, as? se mueven las monta?as y los valles, aunque demasiado despacio para que lo aprecie el ojo humano. Seg?n una tradici?n milenaria, dos grandes fuerzas opuestas se revelan en este proceso constante, el yin y el yang , representantes de cada polo sexual. Cada elemento del paisaje pertenece a una y tiene, por tanto, un atributo sexual. El paisaje ideal es el producto del equilibrio de ambas