En el actual sistema econ?mico-social poscapitalista en que nos situamos, la cultura y las conductas m?s relevantes de los ciudadanos, est?n siendo determinadas cuantitativa y cualitativamente por la publicidad, ya que ?stas se conciben como exteriorizaci?n y como mito, predominando lo superficial sobre el contenido. Esta p?rdida de perspectiva global dificulta la comprensi?n de la realidad, aunque densifica nuestra experiencia concreta, creando una hiperrealidad publicitaria dif?cil de localizar y vivir fuera de los mensajes publicitarios. La teatralizaci?n de los objetos nos sit?a en un mundo probable, ideal, pero poco relacionado con el contexto donde se produce la interacci?n comunicativa. As?, la publicidad ilustra y evidencia hoy un claro ejemplo de perversi?n comunicativa ya que se vende todo el sistema, incluso sus simulaciones, suplantando el funcionamiento real y concreto de los objetos por el de sus im?genes.